A todos les sucede que, de vez en cuando (sí, definí "de vez en cuando", dirán), tienen problemas existenciales? Bueno, a mí sí. Y me pudre.
No puede ser que siempre encuentre alguna excusa para que el mundo me atropelle. Es decir, éste lo vive haciendo, y lo hará, pero una noche es como que te das cuenta de todo ese "atropello". Como un boludo, te empieza a doler el alma, el pecho, la conciencia, y en principal, el corazón.
No tenés ganas de nada, creés que todo el mundo está confabulado en tú contra, y que nadie te puede comprender. Empezás a ver a los demás que se quejan de sus vidas, mientras que vos, que sí tenés problemas serios(?), ahí, en un rincón, lamentándote por el destino que te tocó.
Te creés el incomprendido social del nuevo milenio, y te convencés de que ninguna respuesta sirve.
A mí me da bronca, porque lo sé identificar, o quizás, porque el paso que le sigue a la etapa de existencialismo, es el enojo consigo mismo.
Pero, como ya me conozco (creo), sé que voy a volver a caer dentro de la confusión que produce el estado de cuestiones terrenales sin resolver...
Espero que leas éstas líneas antes que te sometas a un autoflagelo sin fundamento alguno, y puedas ver la manera de resolverlo, para no perder tiempo de tu vida, que podrías estar utillizando para, por ejemplo, escribir algo sobre la vida misma, algo útil.
Mañana volveré a ser un coso de buenas vibras, sonreiré con el que me pregunte "cómo estás?", y lucharé para que el mundo no me encuentre sin vendas, ni curitas.
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