sábado, 25 de junio de 2011

A la derecha

Un día, iba corriendo por la cuadra de mí casa. Tenía 8 años y el mundo era maravilloso: No existían esas cosas que me atormetan ahora. Mí único capricho sin cumplir era ser adulto, pero me la bancaba porque encontraba felicidad en cualquier cosa, todo el tiempo. De repente, me encuentro con un perro hermoso, grande, pero con cierto parecer de ser un compañero de juego.
El animal estaba situado en medio de mí camino. No hacía nada para correrse del medio, y a medida que me acercaba, me preocupaba en cómo actuar contra esa obstáculo. Si lo saltaba, de lo grande que era, quizás no lo pasaba, me golpeaba, y me ensuciaba la ropa. No quería a mí mamá enojada, no era negocio para mí el hecho de tener una madre molesta, porque, desde que rompí el ventilador (larga historia), no se le iba el enojo tán fácil. Mis tácticas no le afectaban.
Si lo paso por la derecha? Pensaba. Pero está la calle, por ahí pasan los autos, y me puedo lastimar (me han contado historias). Mejor por la izquierda, sí. Voy a hacer eso, porque el perro no se piensa mover de donde está.
Yo continuaba corriendo, acercándome hacia el animal, y pensaba: "no tiene miedo? Yo soy un chico grandote, que lo puede lastimar. Acaso no me tendrá miedo?" Cada centímetro que avanzaba, un sentimiento comenzaba a crecer dentro de mí pecho...
El perro no se movía del camino, de mí camino. Definitivamente, se cree mejor que yo. Piensa que soy un pobre gil que le tiene miedo a un peludo que no le llega ni al pecho. Perro de miércoles!
"Ahora, mí ropa toda sucia. Mí mamá se va a enojar conmigo, y no me va a llevar a los jueguitos" "Yo sólo quería correr hacia la esquina, por qué tuvo que atravesarse ese perro?"
"Bueno, pero ahora no va a molestar más, me imagino". Aseguraba que no iba a meterse en mí camino, nunca más, y, si se portaba bien, lo invitaba a jugar. Los perros son lindos, no ladran, ni me muerden.
"Aprovecho ahora que duerme, y mejor lo corro del camino. Lo tiro a la derecha, así no me molesta más"

Problemas existenciales

A todos les sucede que, de vez en cuando (sí, definí "de vez en cuando", dirán), tienen problemas existenciales? Bueno, a mí sí. Y me pudre.
No puede ser que siempre encuentre alguna excusa para que el mundo me atropelle. Es decir, éste lo vive haciendo, y lo hará, pero una noche es como que te das cuenta de todo ese "atropello". Como un boludo, te empieza a doler el alma, el pecho, la conciencia, y en principal, el corazón.
No tenés ganas de nada, creés que todo el mundo está confabulado en tú contra, y que nadie te puede comprender. Empezás a ver a los demás que se quejan de sus vidas, mientras que vos, que sí tenés problemas serios(?), ahí, en un rincón, lamentándote por el destino que te tocó.
Te creés el incomprendido social del nuevo milenio, y te convencés de que ninguna respuesta sirve.
A mí me da bronca, porque lo sé identificar, o quizás, porque el paso que le sigue a la etapa de existencialismo, es el enojo consigo mismo.
Pero, como ya me conozco (creo), sé que voy a volver a caer dentro de la confusión que produce el estado de cuestiones terrenales sin resolver...
Espero que leas éstas líneas antes que te sometas a un autoflagelo sin fundamento alguno, y puedas ver la manera de resolverlo, para no perder tiempo de tu vida, que podrías estar utillizando para, por ejemplo, escribir algo sobre la vida misma, algo útil.
Mañana volveré a ser un coso de buenas vibras, sonreiré con el que me pregunte "cómo estás?", y lucharé para que el mundo no me encuentre sin vendas, ni curitas.

miércoles, 8 de junio de 2011

Confusiones

Inteligentes de sabiduría campesina, las masas continúan su paso hacia el apocalipsis natural. La vida ya no les sirve: Sienten que eso no existe.
Llenos de reclamos sin sentido, presos de su adolescencia precoz, y con ganas de volver a ser adultos, gritarán a los cuatro vientos por su libertad, quitada hace tiempo por sus creaciones de metal y plástico.
Nadie podrá comprender la situación, porque no existe persona con la capacidad necesaria para lograrlo. No sabrán lo que les pasó, y tampoco como terminarán.
Además, las presas no serán las que conocíamos: recuerden que la vida no existe.
Creerán que hay alguien arriba, que los observa, que los maneja.
Creerán que son privilegiados al llegar a esa conclusión, pero todos piensan que es así.
Ignorantes de la gran ciudad, creyentes de la comodidad, y el confort. Personas que ya no son.
"Qué inicie la etapa de cambio", dirán. Y creánme, que así será, pero para ellos que, estúpidos por tanto conocimiento, verán que la vida existe sólo por el cambio de color en el cielo. El azul puro desaparecerá, y las nubes obtendrán el negro, color que estará de moda por ese entonces.

Justicia

Definitivamente, la vida no es justa. Habría que definir "justicia", quizás, para poder debatir sobre el tema, pero no tengo muchas ganas de ello. Hoy, quiero tener mí verdad, y me sale de adentro, algo que me dice: "negro, te están cagando".
Vamos, si "la vida fuera justa", tendríamos que estar arriesgándonos a la hora de tomar una oportunidad? Si fracasamos, bueno, es un intento. Ahora, si no nos subimos a ese tren, vamos a estar toda una vida tratando de comprender la razón por la que no hicimos lo que teníamos que hacer en ese momento (obvio, te lo vas a plantear, porque tu vida es una mierda, y querés buscar la causa de tu presente).
Puedo ir, también, con un ejemplo común: La cantidad de personas que tanto mal le hacen a éste mundo, y que continúan con vida por muchos años. Los "buenos", esos sí, nos duran poco. Decime qué clase de Dios puede dejar que suceda? No es justo para esa persona, como para los que lo rodean...
Por donde la veas, la justicia dista de ser tal en nuestras vidas. Nos la pasamos esperando alguna clase de "vuelta", para los que hacen las cosas bien, y para los que nos la perjudican.
No sé vos, pero me voy a poner a realizar las cosas que sucedan por mí. Que las consecuencias vengan, y dejarme de joder con merecimientos. No sé, pensar que la vida es una mierda, no me ayuda en nada, pero considerarla injusta, me hace creer que la justicia es subjetiva, y que nunca habrá un acuerdo colectivo entre una comunidad. Seré un ser incivilizado, mal educado, un hereje, un delincuente, pero haré justicia por mí, aunque al otro le parezca, ciertamente, injusto.