Inteligentes de sabiduría campesina, las masas continúan su paso hacia el apocalipsis natural. La vida ya no les sirve: Sienten que eso no existe.
Llenos de reclamos sin sentido, presos de su adolescencia precoz, y con ganas de volver a ser adultos, gritarán a los cuatro vientos por su libertad, quitada hace tiempo por sus creaciones de metal y plástico.
Nadie podrá comprender la situación, porque no existe persona con la capacidad necesaria para lograrlo. No sabrán lo que les pasó, y tampoco como terminarán.
Además, las presas no serán las que conocíamos: recuerden que la vida no existe.
Creerán que hay alguien arriba, que los observa, que los maneja.
Creerán que son privilegiados al llegar a esa conclusión, pero todos piensan que es así.
Ignorantes de la gran ciudad, creyentes de la comodidad, y el confort. Personas que ya no son.
"Qué inicie la etapa de cambio", dirán. Y creánme, que así será, pero para ellos que, estúpidos por tanto conocimiento, verán que la vida existe sólo por el cambio de color en el cielo. El azul puro desaparecerá, y las nubes obtendrán el negro, color que estará de moda por ese entonces.
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