También me puse melancólico. Tengo una vida vacía(?) por una persona. Hoy no me enfrento a un problema existencial, tampoco a uno de extrañamiento. Sólo sé que no puedo estar con la única persona que quiero tener ahora.
Es un hecho, es algo fáctico y palpable. Me siento un inútil, no sé si escribirle, o llamarla. Me acuesto pensando en mí pasado junto a ella, y la sueño. Todas las noches (putas noches), la recuerdo. Cuando me levanto, no me pregunto "si todo fue mentira", sólo me pregunto si "a ella le pasará lo mismo".
Lo más curioso es lo que contaré ahora. Es decir, voy a explicar porqué un hecho, es una complicancia. Resulta que ella es una persona que conozco de hace mucho, éramos amigos. Creía conocerla en todo, pero me equivoqué...
Los sueños con ella no eran algo poco originales: siempre difería uno con el otro. Vivíamos situaciones distintas, como si llevara una relación, pero en mis sueños (sí, cuasi enfermo). Como pensaba que la conocía, siempre obtenía una respuesta ante cualquier situación. Las enfrentábamos juntos, salíamos adelante. Hasta anoche...
Creo que lo último que habré pensado, antes de caer en el sueño, era si ella pensaba en mí, como yo lo hacía. Tenía muy en cuenta que la vida que llevabamos era un sueño, cada vez más lejos de la realidad.
Entonces, entre tantas cosas, me la encontré. Estábamos en una plaza, sentados en un banco, mirábamos la nada misma. Era una tarde de verano, y el cielo era todo celeste, inmaculado. Yo la abrazaba, hasta que la miré de frente, y le pregunté... a ver, si la conocía tanto, qué me podría responder... (como sie hubiera sido alguna clase de plan maquiavélico), y todo se volvió de blanco y negro... no escuché un sonido más.
De repente, me desperté, estaba en mí casa, y eran las cuatro y treinta de la mañana.
No la conocía lo suficiente, porque no supe que responderme en ese momento.
Recién ahí caí de todo lo que sucedía. Cada vez está más lejos. Le canta a alguien, y vivo pensando que soy yo, con el que no habla hace meses....
Pintame del color que quieras, que voy a resignificarlo, para denominarlo como el "color pelotudo"
sábado, 9 de julio de 2011
El miedo de la calle
Estaba caminando por capital, cerca a la estación de constitución, y me encontré con un grupo de chicos, jóvenes todos, que andaban "callejeando".
Parecía más un rejunte que otra cosa, digamos que eran como siete (la verdad que no me puse a contarlos), y todos tenían edades diferentes, que iban de los cinco, hasta los trece.
Mí atención se ubicó en el más pequeño. Lo veía hablar con todos, como un "nene grande", puteaba, golpeaba, escupía, aspiraba una bolsa de pegamento...
Andaban cerca mío, y si bien había más personas por la vereda en la que transitábamos, sentía como me iban rodeando. Disimulando lo más que pude, apure el paso, para dejarlos atrás.
Llegué a una esquina, me para el semáforo (la puta madre!). Pensaba que iban a alcanzarme nuevamente, y no quería girar para quedar en descubierto. Sí, sentía miedo.
Siempre hay un policía en esa esquina, más precisamente, en la esquina del frente. Hoy no lo ví, no lo ubicaba por nigún lado (qué cagada...)
Los escuchaba detrás mío, se acercaban. Agradecí a la vida que éramos varios los que estábamos en esa esquina, pero puteaba al destino por no dejarme cruzar la calle.
Vamos! Acaso no lo sienten? Son chicos de la calle, drogándose! Cómo no me van a robar? Ya lo hicieron varias veces, seguro. A mí me han robado en varias ocasiones, y siempre eran personas como éstas...
Miré a mí derecha, y estaba él... ese pendejo de cinco, con la bolsa transparente en la mano. Se la estaba llevando a la cara, y podía apreciar como respiraba con ella....la mierda que inhalaba.
Por fin pude cruzar! avancé lo más rápido posible (aprovechando mis pasos con respecto a los de un infante), y me alejé, hacia mí coche, para volver a casa.
Toda la historia fue real, al igual que mis sentimientos con respecto al momento que viví. Un ejemplo perfecto para demostrar lo pelotudo, ignorante, y mala gente, que soy.
Cómo puedo sentir miedo por un nene que tiene veinte años menos que yo?
Acaso podría lastimarme de alguna manera? Recuerden que ni siquiera va a la primaria.
Además, dentro de lo que podemos llamar "sano juicio", ese chico, estaba bajo los efectos del pegamento.
Pero, saben qué? Yo siento eso porque la sociedad me lo enseñó. No mis padres, ni la escuela, la sociedad y sus "costumbres".
Debería dejar de sentirme amenazado por esos chicos, y ver cómo puedo darles una mano. Tendría que saber porqué están así, y contarles que no es una salida prenderse a una bolsa de pegamento.
Debería organizar alguna campaña para propagar la idea. Seguro que seremos varios los que pensamos así. Todo comienza por concientizar a los suyos. Que la idea se propague, y que en algún futuro, seamos una sociedad como corresponde.
.....podría... tendría... debería...
Parecía más un rejunte que otra cosa, digamos que eran como siete (la verdad que no me puse a contarlos), y todos tenían edades diferentes, que iban de los cinco, hasta los trece.
Mí atención se ubicó en el más pequeño. Lo veía hablar con todos, como un "nene grande", puteaba, golpeaba, escupía, aspiraba una bolsa de pegamento...
Andaban cerca mío, y si bien había más personas por la vereda en la que transitábamos, sentía como me iban rodeando. Disimulando lo más que pude, apure el paso, para dejarlos atrás.
Llegué a una esquina, me para el semáforo (la puta madre!). Pensaba que iban a alcanzarme nuevamente, y no quería girar para quedar en descubierto. Sí, sentía miedo.
Siempre hay un policía en esa esquina, más precisamente, en la esquina del frente. Hoy no lo ví, no lo ubicaba por nigún lado (qué cagada...)
Los escuchaba detrás mío, se acercaban. Agradecí a la vida que éramos varios los que estábamos en esa esquina, pero puteaba al destino por no dejarme cruzar la calle.
Vamos! Acaso no lo sienten? Son chicos de la calle, drogándose! Cómo no me van a robar? Ya lo hicieron varias veces, seguro. A mí me han robado en varias ocasiones, y siempre eran personas como éstas...
Miré a mí derecha, y estaba él... ese pendejo de cinco, con la bolsa transparente en la mano. Se la estaba llevando a la cara, y podía apreciar como respiraba con ella....la mierda que inhalaba.
Por fin pude cruzar! avancé lo más rápido posible (aprovechando mis pasos con respecto a los de un infante), y me alejé, hacia mí coche, para volver a casa.
Toda la historia fue real, al igual que mis sentimientos con respecto al momento que viví. Un ejemplo perfecto para demostrar lo pelotudo, ignorante, y mala gente, que soy.
Cómo puedo sentir miedo por un nene que tiene veinte años menos que yo?
Acaso podría lastimarme de alguna manera? Recuerden que ni siquiera va a la primaria.
Además, dentro de lo que podemos llamar "sano juicio", ese chico, estaba bajo los efectos del pegamento.
Pero, saben qué? Yo siento eso porque la sociedad me lo enseñó. No mis padres, ni la escuela, la sociedad y sus "costumbres".
Debería dejar de sentirme amenazado por esos chicos, y ver cómo puedo darles una mano. Tendría que saber porqué están así, y contarles que no es una salida prenderse a una bolsa de pegamento.
Debería organizar alguna campaña para propagar la idea. Seguro que seremos varios los que pensamos así. Todo comienza por concientizar a los suyos. Que la idea se propague, y que en algún futuro, seamos una sociedad como corresponde.
.....podría... tendría... debería...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)