De tantos mares sin lograr cruzar, el dueño del barco se canso de navegar. Ya no puede ir mas contra la corriente, porque nadie lo ayuda. En un principio, se creia capaz de lograrlo, de atarvesr toda tormenta, y llegar al paraiso del que siempre le hablaron.
Extraña el optimiso que solia invadirlo, cuando algo sucedia, y no podia completar su viaje. Las experiencias aprendidas, eran elgo muy valioso, y quedaba satisfecho con ello. Ahora, todo sabe a poco, casi a nada. La soledad lo invade, no sabe con quien compartir las experiencias. Su conocimiento es como oro en el desierto. El amor, como agua en el oceano.
Y como todo tiene un limite, creyo que es mejor no adventurarse mas. Basta de exponer su alma ante cualquier destino desconocido, no saber si vale la pena, o siquiera, si va a llegar.
Mejor detenerse en el faro, y observar el infinito. Que de esa delgada linea que separa el mar del firmamento, aparezca el lugar, ese al que siempre quiso llegar.
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