lunes, 29 de noviembre de 2010

Justicia Divina

Hay personas que determinaron la crisis de millones de personas.
Otras, con el movimiento de su cabeza, hicieron que cientos de miles, murieran por guerras sin sentido.
Uno que otro individuo camina por la vida haciendo daño: Roba, golpea, lastima, insulta y sólo se preocupa por su bienestar.
También están los que, simplemente, son malditos. No tienen ninguna necesidad de hacer las cosas que hacen, pero no les interesa, están aburridos y no saben cómo entretenerse.
Hace varios años que empecé a creer en la "justicia divina". Si bien no creo en Dios, Buda, Alá, Zeus, o cualquiera que pueda haber creado todo esto, siempre pienso en que "todo vuelve", nada queda impune.
Todo tiene que suceder por una razón, y tiene que ser por lo mal o bien que hayas hecho las cosas. En algún lugar del universo, "algo" será quien defina tu futuro, basándose en los hechos, esos, que forman parte de tu pasado.
Tengo 24 años y, en el 2009 tuve que cargar con el cuidado de mis padres. Al principio de año, mí vieja tuvo un ACV isquémico y su comprensión no fue la misma. Con todos los tratamientos y cuestiones que ésto trae, mí viejo fué intervenido por un problema estomacal a mediados de ese mismo año.
Yo, en el medio, con el trabajo y mis problemas. Con el cuidado de dos personas grandes y sin ningún hermano que me banque. Respiré hondo, "todo va a salir bien", me dije. Seguí adelante. Sí, nos "acomodamos", mí viejo estaba mejor y mamá tenía algún que otro signo de mejoría.
El 2010 comenzaba, y toda mí fe parece renovarse, "nada puede ser peor que el año pasado".
Me fuí de vacaciones, pero tuve que volver porque mí madre tuvo otro accidente cerebro vascular. Ésta vez, su cuerpo fue comprometido: Había perdido la mitad de su capacidad motora y, su entendimiento, otra vez volvió a cero.
Una noche más en la clínica (y van...?), pensaba como podía ser posible. "Habrá hecho algo tan malo en la vida cómo para merecerlo?" No lo sabía, simplemente no creía posiblidad alguna.
Por suerte, recupera su movilidad. Las palabras continuaban siendo un desafío para ella, pero podía moverse.
Mí padre con ataque de nervios, stress a todo lo que dá. Fumando más que de costumbre, casi sin comer nada, pero con la esperanza que íbamos a mejorar. Tiene razón, no pudimos haber hecho tanto mal en este mundo como pare seguir en mala racha.
No me voy a olvidar más: Yo comenzé con la fiebre a finales de marzo. Era temporal y esporádica. A la noche me aliviaba y a la mañana del día siguiente, podía ir a trabajar. Luego, una semana después, vino la falta de apetito. No comía nada en absoluto, prácticamente un café, y una porción de gelatina. Mí cuerpo no daba para más, la fiebre, mí estómago... mis pulmones?
terminando la primera semana, mi respiración se tornaba una tarea poco sencilla. Me costaba caminar, correr, subir las escaleras. Todo me agitaba de manera increíble, al menos, para mí.
El médico me dijo que era pulmonía. Fuí a comprar la medicación esa misma tarde y pedí permiso en el trabajo para no asistir al laboratorio. Esa noche, váya a saber uno porqué, fue la peor de mí vida. No podía dormir. Al respirar, sentía puntadas en mí espalda. No era joda.
Me hice una radiografía y la técnica me miró con cara de "andate urgente". El Dr. no podía creer lo que veía. Mí capacidad respiratoria se había disminuído a valores casi mortales. Me iban a internar.
Recuerdo que no estuve ni cinco minutos en la clínica, cuando empezaron a conectar cables, inyectarme agujas, darme pastillas, correr alrededor mío.
El escuchar la palabra "cáncer" me hacía pensar que todo era un chiste, una simple jodita de algún boludo. Tenía nódulos esparcidos por un sector de mí cuerpo, y comprometieron a los pulmones, llevando a que no funcionen correctamente.
Lo demás es fue simple: Me operaron al día de estar internado. El lunes que continuó a ese 14 de Abril (el martes 13 había comenzado todo), arrancó la primera sesión de quimioterapia. Una dosis diaria de dos horas de duración, por una semana. Iban a ser cuatro en total.
Me dieron de alta (me estaba recuperando notablemente), y me dejaron "descansar" de esa medicación que te cura, pero te mata al mismo tiempo.
La segunda parte del tratamiento iba a ser realizada en la clínica. Pero se complicó y no conseguía cama. Tuve que hacerlo ambulatorio. Viajar desde Adrogué hasta Belgrano no se tornaba una tarea fácil. En especial, los últimos dos días que eran todo un problema.
Mí vida no podía solucionarse así de simple, en el trabajo me dijeron que sólo tenía tres meses de licencia médica paga, y que, pasada esa fecha, pasaba a "reserva de puesto". Es decír, no cobrar un peso y con la gran duda de que me sigan pagando la obra social.
Lo de la licencia no es de empresa garca, sino de un estado despreocupado. Mis empleadores se amparan de la ley de contrato de trabajo que no debe ser actualizada hace muchos años. Como la mayoría forman parte de un sindicato que difienda sus derechos, no debe existir esa "necesidad" de modificar algo absoleto y que nadie usa (supuestamente).
Pasaron tres meses y un día cuando volví a trabajar. Fue difícil, pero volví. Pasó un mundial y, como fanático del deporte que soy, disfruté de observar todos los partidos que se jugaron en Sudáfrica.
La enfermedad continúa cediendo, todavía no estoy totalmente curado. Pero tengo pelo y puedo hacer una vida 90% normal. Mis venas empezaron a tomar forma y casi que recuperé mí peso (cosa que no está taaan buena). El año termina cerrando del todo bien, pero sólo si llevo al extremo del optimismo el balance de mí año 2010.
En las últimas semanas tuve una reacción alérgica y estuve encerrado toda una semana. Pasé por tres médicos, varias cremas y pastillas, para poder zafar de otra cosa más.
Tuve una buena noticia: Me compré un auto y, después de tantos idas y vueltas, puedo manejarlo. Anda muy bien, tiene sus detalles, y pasé por varias cosas para poder usarlo. En fin, no voy a exagerar.
El estéreo, uno que me regalaron, tan bonito y agradable. Ese, que me permitía escuchar música, la que tanto difruto cuando viajo. Aquél que pude acompañarlo con sus buenos parlantes para que suene acorde a su calidad. Bueno, qué decir? El estéreo que tanto quería, lo perdí. El frente del aparato terminó váya a saber uno donde, pero no lo encuentro. Sólo sé que hice 15 miserables metros, y estoy seguro, que lo llevaba conmigo. Me odio. Perdí algo por no prestar atención. Siento vergüenza de mí mismo. No sé si putearme a mí, o al que lo encontró y no fue capaz de devolverlo.
No robé, no violé, no maté. Hice lo posible por comprender y ayudar a mis amigos (esos, que me dieron la espalda cuando me enfermé). Hice cosas malas? Seguro. Tan malas? No creo.
Dudo que en un mes pueda remontarse un año como éste. Y, menos, que puedar emparejar con el 2009.
Justicia divina? Les juro que no sé qué es...

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